SIE7E

27 octubre, 2018 3 By Álex

¡Ya ha pasado una semana!

Una semana de aprendizaje, adaptación y conocimiento de todo, o casi todo, lo que he podido.

Pasado el fin de semana, el lunes comencé a trabajar en el proyecto CAPRE. Allí conocí a Andrés (pedagogo del centro) y al resto del equipo de educadores. Andrés hizo lo que aquí llaman la “inducción” que se trata de la presentación y explicación de todo el proyecto: los objetivos, los destinatarios, la programación…

Como conté en la entrada anterior, el proyecto “CAPRE-Construyendo sueños” atiende a adolescentes y jóvenes desvinculados de grupos armados organizados al margen de la ley, reintegrándoles a nivel familiar, social, educativo y laboral, bajo la pedagogía y el carisma salesiano.

Durante toda la semana he podido ir conociendo a los jóvenes del proyecto que, además de recibir la atención propia del proyecto, acuden a Ciudad Don Bosco para estudiar por las mañanas en los talleres ETDH (Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano) que ofrece servicios de formación técnica laboral como gastronomía, confección, mecánica automotriz, ebanistería, peluquería… (como lo que en España conocemos como Formación Profesional) y, por la tarde, acuden a clases con la institución Comfenalco reforzando las asignaturas troncales.

Mi tarea esta semana ha sido apoyar a los educadores de CAPRE. Es muy interesante porque, mientras que los jóvenes permanecen en lo que aquí llaman los “salones” (las clases), los educadores van caminando por los talleres asegurándose de que los chicos están bien y que permanecen en el aula. No como una figura de “vigilancia”, sino como una referencia que te ACOMPAÑA, que está al otro lado de la pared para lo que sea necesario. Se garantiza siempre la presencia como clave de acompañamiento en la vida de los chicos. Y eso es muy bonito.

Cuatro días después de llegar, aterrizó en Medellín una nueva compañera voluntaria de Asturias: Aldara. Ella también estará en CAPRE y, en estos días, además de acompañar a los educadores, hemos podido compartir muchas sensaciones, experiencias, estilos de trabajo, impresiones…  de la nube de trabajo en la que estamos implicados. Sin duda, Aldara será un buen apoyo en toda esta experiencia.

Todos los días me encuentro con caras nuevas, niños que saludan dándote la mano o que te gritan “cucho” o “tío” de manera cariñosa como si te conociesen de siempre, educadores y resto de trabajadores de CDB que te preguntan “¿cómo estás?” como algo natural que forma parte del saludo diario pero que me enriquece mucho… Con todo esto, me doy cuenta de que siempre hay que aprender de todo y de todos, estén cerquita de nuestro hogar o en la otra punta del mundo. En parte me siento destinatario de todo lo que se vive aquí porque cada día recibo mucho de las personas con las que me cruzo y que, sean educadores, jóvenes, salesianos, coordinadores, equipo de mantenimiento… forman parte de mi día a día y siguen el modelo educativo que tanto admiro. Esto también es bonito.

Cada día uno espera algo más de sí mismo. Espero poder seguir dando lo mejor de mí.

Dejo algunas fotografías de la semana,

Abrazo!

Vistas de Medellín desde Ciudad Don Bosco

Carlos Ramírez, SDB. Grande.

Leopold, Diego y Jan. Risas.

Cata, voluntaria de Austria. Entrega y servicio siempre. 

Tiempo libre con los chicos

Con Diego (Holanda) y Aldara (España) en la Eucaristía y el concurso de trabajadores sobre quien sabe más de Don Bosco

 

Álex